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Dorsia - Blog Doctor Cerrud - Clínicas Dorsia

También en invierno, hazte con un MEDITERRANEAN BODY

El pasado verano, el departamento de i+d junto con la Dirección Médica de Dorsia Clínicas, nos sorprendía a todos con el lanzamiento de otro tratamiento revolucionario: Remodelación corporal a la carta, Mediterranean Body. Suma de técnicas y procedimientos médico-estéticos y domiciliarios unidos a nuestra palabra favorita: PERSONALIZACIÓN. Ojo, en invierno también funciona.

QUÉ. Un tratamiento médicamente testado pensado para la figura de la mujer más mediterránea con las curvas bien puestas y las redondeces controladas. No es adelgazante, aunque se pueden perder entre 3 y 5 kilos, por lo que no está indicado en pacientes con sobrepeso importante. Es perfecto para personas con normopeso con algún inestetismo graso localizado. Son exactamente 6 semanas de tratamiento con 3 citas cada 15 días de dos horas y media cada una.

CÓMO. Se ponen a disposición de la paciente todo el arsenal medico-estético para trabajar específicamente cada problema individualizado. Bajo la premisa “la unión hace la fuerza” combinamos la aparatología buscando el sinergismo más adecuado. Nos apropiamos de lo mejor de cada dieta y creamos una nueva forma de dieta proteinada hipocalórica pseudocetogénica. Fácil, práctica y adaptada. Todo convenientemente regado con buenas dosis de Mesoterapia y Carboxiterapia y, como si esto fuera poco, introducimos EL BEAUTY PACK.

DIETA. Se trata de una dieta proteinada hipocalórica que combina lo mejor de cada casa. La teoría de Atkins, los conceptos de Ducan, los índices glicémicos de Montignac, los huevos de la Clínica Mayo, los productos de Sanfer y el sentido común y buen saber de nuestro personal sanitario hacen de esta forma de comer, en principio descabellada y enrevesada, un sistema fácil, muy llevadero y perfectamente asumible pero, sobretodo, eficaz.

APARATOLOGÍA. Hay dos combinaciones básicas y predeterminadas. Por un lado: Presoterapia + Electroterapia + u-vac para la mal llamada celulitis y por el otro: Cavitación + Radiofrecuencia + Presoterapia para los cúmulos de grasa localizada. Pero por supuesto esta combinación es perfectamente intercambiable y adaptable a las necesidades y características específicas de cada paciente que, como todos sabemos, son personales e intransferibles.

MESOTERAPIA-CARBOXITERAPIA. Todos conocemos los beneficios de la mesoterapia homeopática y la carboxiterapia sobre la grasa localizada y sobre la microvascularización cutánea respectivamente pero es la primera vez que la utilizamos combinadas en la misma sesión sumando todos los efectos para potenciar los resultados. Drenante, lipolítica y tónico-circulatoria. Se consigue una  franca mejoría de la celulitis rebelde.

BEAUTY PACK. Tratamiento domiciliario que se le entrega a la paciente en el inicio y que consta de: Crema anticelulítica: cafeína y L-carnitina liposomados. Crema reafirmante corporal: DMAE, homeostatine, vitamina E y fitoterapia. Aceite de Argán: aceite de almendras y más vitamina E. Cápsulas: Gracinia Camboya (saciante), Ortosifón (drenante), Pasiflora (relajante) y Citrus (quemagrasa). ¿Para qué queremos más? Sin embargo, no podemos olvidar que: “El éxito de este tratamiento depende de que el paciente sea estricto en su seguimiento, si no lo es, el resultado no será el esperado, por eso hemos de concienciarle desde el principio”

VUELTA AL “COLE”

No sufras… no estás solo


Volvemos de las vacaciones encantados, con la mente renovada, los cuerpos descansados pero el alma arrepentida y envidiosa. ¿Que te lo has comido y bebido todo? No pasa nada. ¿Que estás harto de tener que ocultar tus carnes morenas? Tranquilo, DORSIA tiene respuestas para casi todo. Pero quítate el verano de encima ¡YA!

Cada persona es un mundo, cada cuerpo un universo y cada paciente es único, irrepetible e irremplazable. No todos tenemos la grasa en el mismo sitio, el músculo turgente y el agua justa. Lo mismo pasa con el peso, no todos engordamos o adelgazamos de la misma manera. Ni siquiera respondemos igual a los mismos tratamientos, por lo que es de vital importancia, y en DORSIA no nos cansamos de decirlo, empezar con un buen diagnóstico que tiene que ser personalizado (ya se que esta palabra está muy quemada pero es fundamental) y específico. Es la única manera, profesional y segura, de quitarse de encima cuanto antes las secuelas del verano.

Feliz año nuevo… en Septiembre

Volvemos de vacaciones llenos de buenas intenciones y con una lista de propósitos que parece Noche Vieja. Este es el momento de sentar las bases para que el próximo verano podamos de verdad ponernos ese bikini que “nunca puedo y mi prima sí” o esa camiseta que “a mi hermano le marca el pectoral pero a mi me marca la lorza”. Nos comparamos todo el rato con el que tenemos al lado, es un error muy común y muy humano. Somos envidiosos y caprichosos, aprovechemos ese momento “tiña” de infelicidad y arrepentimiento para coger el toro por los cuernos y empezar de una vez por todas a decidir como queremos estar y que imagen queremos ofrecer de nosotros mismos.

Otoño FAT FREE

En DORSIA tenemos TODO lo que necesitas. Por ejemplo: que te vuelves con 5 kilazos de más, pues SANFER 5, cinco semanas cinco kilos (garantizados). Que en realidad sólo son un par de kilos o tres pero muy localizados y muy feos, pues MEDITERRANEAN BODY, dieta proteica más aparatología específica, mesoterapia lipolítica y carboxiterapia o el LIPOFINE, seis sesiones de ultracavitación con hidrolipoclasia. Que por el contrario has perdido y tienes flacidez, el TENX, mesoterapia reafirmante más radiofrecuencia corporal. Y mi preferido: el GREAT BODY SLIM, el mejor anticelulítico reafirmante del mercado, tres meses de seguimiento semanal doble (médico y RSC) con meso/carbo y aparatología hasta dejarte cada vez más cerca de como te gustaría ser.

!OPERADÍSIMA



!OPERADÍSIMA!

Cuantas veces habremos soltado esta palabra un poco con desprecio después de ver a alguien de belleza envidiable o después de cruzarnos con una de esas personas fantásticas y fabulosas (“fantabulosas”) que parecen no envejecer nunca. Mira que guapa está fulanita… sí, pero va OPERADÍSIMA. Y así, de un plumazo parece como que nos quedamos más tranquilos y justificamos nuestras propias arrugas y michelines (generalizo y exagero pero es que sino, no tiene gracia). Pero lo malo no es eso, total, cada cual se conforma con lo que quiere, lo malo es que esa actitud generalizada de ataque frontal y rechazo talibán obliga a esa pobre mujer guapísima y estupenda quien, por supuesto está hechísima y se ha gastado una fortuna en cara y cuerpo, a tener que ocultar torpemente lo evidente con excusas en plan “es que tengo buena genética”, u otra que me encanta, “es mi estructura ósea, mi madre tiene 90 años y una piel envidiable” ¿Por qué? ¿Por qué no puede decir “estoy así de guapa gracias a mi Médico Estético que mantiene mis arrugas controladas, la grasa en su sitio y la piel como Dios manda”?¿Por qué tenemos que estar justificándonos y escondiéndonos todo el rato? Estamos un poco hartos, médicos y pacientes, de vivir en el anonimato. ¿Es acaso un delito querer ofrecer al mundo nuestra mejor imagen? A veces parece que sí.

Se desea lo que se ve y se siente envidia de lo que nos parece bello (ya lo decía Hannibal Lecter, poco mas o menos). La gente siente envidia del que está en forma, del que pierde peso o del que se cuida y está guapo, es una envidia inconsciente, sin mal rollo, pero la envidia, como los celos, saca lo peor que hay en cada uno. No existe eso de la envidia sana, la envidia es tóxica y contamina al que la siente y a los que le rodean. Decía mi abuela que la envidia es mejor provocarla que sentirla y tenía razón por supuesto, pero yo creo que la envidia (como los celos) cuanto más lejos mejor. “Don´t hate me because I´m beautiful (no me odies porque soy guapa)…” como decía aquel anuncio maravillosamente ochentón de Pantene, con una Kelly Le Broc (La mujer de Rojo)que daban ganas de estamparla contra la pared de puro divina que era. A todos nos gustaría estar así de bien sin tener que hacer nada, por obra y gracia de la genética, pero lamentablemente eso sólo le pasa a una persona en el mundo y se llama Gisele Bundchen. A los demás nos toca asimilar como podamos todo ese bombardeo de imágenes de falsa perfección supuestamente aspiracionales e intentar encajar la nuestra propia sin dejarnos la piel en el intento, nunca mejor dicho.

Todas esas imágenes alimentan la tiranía del famoso canon de belleza ideal e influyen directamente en las personas de dos maneras radicalmente opuestas. Por un lado están los que pasan olímpicamente del tema, deciden dejar que la naturaleza siga su implacable curso hacia la decadencia, “envejecer con dignidad”, creo que le llaman, y no hacen absolutamente nada hasta que el sistema colapsa por exceso de excesos. Y por otro lado están los que deciden plantarle cara al deterioro fisico en una guerra que se sabe perdida de antemano pero que se puede pelear con, ahora sí, un poco de dignidad. Hasta aquí perfecto pero lo malo es que los primeros, los pasotas, los decadentes, los abandonados, no son capaces de perdonar el pecado de la vanidad, si es que eso es un pecado, a los segundos, los estéticos, los estupendos, los sanos. Se ve obligada entonces, esta minoría perseguida, a vivir en las mazmorras de la sociedad sus incursiones a las clínicas de estética y a ocultar con culpabilidad sus intentos de llevar un estilo de vida saludable, sólo por el hecho de no ser marcado con la letra escarlata de la vanidad y la sueperficialidad. ¡Básta ya!¿Qué hay de malo en querer quitarse el cabreo de la cara con poquito de bótox en el entrecejo?por ejemplo. ¡Dejadnos en paz! Pero claro, yo que os voy a decir, cuando todo el mundo sabe que el salvapantallas de mi teléfono es una imagen de I LOVE BOTOX.

La dieta eterna. Vivir a dieta

dieta perder peso peso ideal

Siempre me ha fascinado lo prácticos y onomatopéyicos que pueden llegar a ser los angloparlantes a la hora de darle nombre a las cosas. Me encantan palabras tipo splash para chapoteo, crash o crack para quiebra o crunchy o crispy para crujiente y aunque quede un poco snob soltar de vez en cuando algún anglicismo, resulta prácticamente inevitable a la hora de referirse a cosas como jet lag, upgrade o feedback, por ejemplo. Ya sé que ésto no tiene nada que ver con Medicina Estética, pero os lo cuento porque me da la gana y porque me sirve de introducción al tema de este post (lo véis, ya estamos otra vez) que no es otro que el eterno dilema: ¿Cuándo, cómo y por qué? hacer una dieta, empezar un régimen o ponerse a plan, como dicen las elegantes.

Eternal Dieters (pronunciado iternal daieters), así llaman los americanos a todas esas personas que, paradójicamente, están eternamente a dieta y eternamente con sobrepeso. Son gente que tiene una marcada dificultad para conseguir y mantener un peso recomendable. Por lo general han hecho y probado todo tipo de dietas, métodos y procedimientos de adelgazamiento pero el peso adecuado parece ser para ellos una utopía, a pesar de que alguna vez hayan saboreado las mieles del éxito y disfrutado, aunque por poco tiempo, del famosísimo Peso Ideal. A mí personalmente no me gusta hablar de peso ideal, concepto aborrecible, limitante y de lo más frustrante. El peso no debe ser nunca Ideal, debe ser recomendable, adecuado pero sobretodo deseado y factible: que se pueda conseguir y mantener.

Ponerse a dieta es un horror. Es así, lo siento. Podemos adornarlo con miles de colores, luces y fantasías pero en el fondo, el ser humano maneja muy mal las prohibiciones y las dietas tradicionales suelen ser eso: una lista de prohibiciones. Porque basta con que nos digan no a algo para que automáticamente ese algo pase a convertirse en objeto de deseo y elemento de culto. Estamos acostumbrados a comer como mínimo tres veces al día (eso de las cinco comidas es una fantasía), tres decisiones íntimas, personales e intransferibles en donde el hambre anula completamente la voluntad propia. Una persona con hambre no puede decidir: “no me pongas pan y no me traigas patatas, gracias…” no puede. El hambre no es buena compañera de una dieta. Regla Nº 1: NO PASAR HAMBRE.

Hacer dieta es como cometer un crimen… necesitas un móvil. El móvil te da la motivación y el estímulo para seguir cualquier método que elijas para perder o ganar peso. Sin motivación ni lo intentes. Y, aunque parezca una contradicción, la salud no suele ser estímulo suficiente, la gente no deja de comer para evitar el colesterol, deja de comer cuando ya lo tiene alto. Nadie deja la sal para evitar la tensión alta, la dejas (a medias) cuando ya eres hipertenso. Verdades como catedrales.  Y lo más triste es que son justo las enfermedades relacionadas con la obesidad y el sobrepeso las más mortales pero las más prevenibles y evitables con un par de modificaciones fáciles, perfectamente asumibles por cualquiera que sepa buscarse una buena razón para no tener sobrepeso toda su vida. Regla Nº 2: MOTIVACIÓN.

Decía la escritora y columnista Elvira Lindo (a quien leo religiosamente cada fin de semana) en uno de sus deliciosos artículos domingueros, que la comida es una adicción y un consuelo… No puedo estar más de acuerdo. Es una adicción porque dependemos de ella para funcionar correctamente y es un consuelo porque significa placer inmediato relativamente fácil de conseguir. “Yo es que como por ansiedad”, dice el 99 % de mis pacientes ¿Por qué lo llaman ansiedad cuando quieren decir aburrimiento? “Yo es que necesito un bollo a las seis de la tarde”, otra que tal baila ¿por qué lo llaman necesidad cuando quieren decir hábito? Por eso es importantísimo el diagnóstico personalizado y el método adecuado, capaz de vencer el aburrimiento y modificar el hábito. Regla Nº 3: MÉTODO.

Otro artículo, esta vez de Fernando Sánchez-Dragó (no soy fan pero le leo a veces), contaba que un tal Juan Gómez Soubrier, crítico gastronómico, describía la Nouvelle Cuisine como “exquisita y escasita”. Bonito, ¿verdad? Pues eso es justo lo único que tenemos que hacer: reducir y mejorar. Para mantener el peso en su sitio, controlar los valores serológicos (colesterol, triglicéridos, glucosa, ácido úrico) y vivir mejor. Nada de prohibir ni eliminar, sólo basta con reducir cantidades y aumentar calidades, comer como pajaritos para vivir como tortugas y nunca, nunca repetir, lo siento por las madres y abuelas del mundo.  Hasta los americanos (inventores de la comida rápida y las mega-raciones) en sus nuevos slogans lo dicen (y esto también se lo leí a Elvira Lindo): “Coma en casa. Disfrute de la comida pero coma menos”. Regla Nº 4: COMER MENOS PARA VIVIR MÁS.

DEMOCRACIA ESTÉTICA: 
Belleza igual para todos

Cada vez quedan más lejanos los días en los que la Medicina Estética era cosa de unos pocos y muy ricos privilegiados. Había una frase terrible, dura como pocas y machista en extremo que decía así: No hay mujer fea, hay mujer pobre, ¡HORRIBLE! lo se y lo siento pero es que es tan explícita y tan gráfica que me viene perfecto para ilustrar la prehistoria de la Medicina Estética.

Aquella época no muy lejana en la que cuatro actrices famosísimas y discretísimas parecían tener acceso directo a la fuente de la eterna juventud, a base de todo tipo de técnicas misteriosas y ultra secretas.

Hoy por hoy todo el mundo tiene derecho y sobretodo acceso a esta disciplina que lo único que pretende es que estemos más guapos o simplemente más contentos con nuestra imagen. A estas alturas no creo que haga falta repetir aquello de que la imagen es importante para absolutamente TODO, lo mismo que mantener la autoestima en su sitio, o sea, lo más alto posible. Todo el mundo tiene derecho a levantarse por la mañana y decir frente al espejo: “pero que guapo estoy hoy, me voy a comer el mundo”.

Anouk Aimee. Imagen: strawberige.blogspot.com

Y esto es justo lo que ofrece la Medicina Estética.

Una vez leí que Godard, el director de cine francés, se encontró, después de años, con la ya madura pero todavía espléndida actriz Anouk Aimee y le soltó un comentario que para mi es de una elegancia exquisita: “querida, el tiempo ha sido un caballero contigo”. Tremenda frase con una carga romántica incontestable pero de una ingenuidad pasmosa. El tiempo no es un caballero, el tiempo es un cabrón (con perdón) pero afortunadamente tenemos armas suficientes para intentar al menos combatir sus efectos devastadores. Y esas armas están ahora al alcance de todos.

Cada vez hay más información, más investigación y mucho desarrollo. Los tratamientos son cada vez más seguros y accesibles para todo aquel que le interese detener los YA para que parezcan TODAVÍAS (Quino dixit). El dinero ya no es excusa y el futuro de la Medicina Estética pasa necesariamente por la democratización total de los tratamientos, sin olvidar nunca las diferencias biológicas de cada paciente. Accesibilidad y personalización. No hay una cara igual a otra, eso es justo lo que nos hace únicos. Belleza igual para todos, sí, pero no para todos lo mismo.

Décimo Mandamiento. ¡Que guapa estás! ¡Que bien te veo! en lugar de ¿Qué te has hecho? o ¿Que te ha pasado en la cara?

El décimo y último punto de este decaLEOgo estético no es un mandamiento en sí o una orden como tal, es más bien un resultado esperado, un final feliz o una meta conseguida. Porque, seamos sinceros, puede que sea interesantísimo saber el estado de nuestra piel a nivel celular o incluso molecular, pero lo que realmente queremos de la Medicina Estética es vernos más guapos, así de fácil; sin embargo ahí no se queda la cosa, queremos además que nos lo reconozcan. La imagen mejorada del espejo ya no es suficiente, necesitamos el aplauso de nuestro entorno, el reconocimiento de la manada.
Y en este sentido, en Medicina Estética ocurre algo muy curioso. Resulta que a la clásica y ancestral relación médico-paciente se le agrega un tercer elemento que la transforma en un complicado triángulo amoroso capaz incluso de influir en la evolución del tratamiento estético, unas veces para bien pero otras, pocas, para fatal. Y ese tercero en discordia no es otro que EL ENTORNO DEL PACIENTE, es decir, la familia, los amigos y los compañeros de trabajo. El orden de prioridades lo pone cada cual pero en algún momento de nuestro tratamiento TODOS necesitamos que ALGUIEN nos diga: ¡que guapo estás! (todos…).

El Antes y después de Esther Cañadas sí se nota. Imagen:forocoches.com

“Doctor, por favor que no se me note” Esta es una de las frases más comunes en pacientes primerizos que vienen a la clínica con el miedo en el cuerpo y la mente repleta de imágenes de duquesas deformadas, actrices inexpresivamente bellas, presentadoras con boca de pato o cantantes de gesto pasmado. ¡Mentira! Dos consultas más tarde la frase cambia: “Doctor, no se me nota nada, nadie me ha dicho nada…” Se pone en evidencia una vez más la enorme importancia del entorno, la impresionante influencia de la opinión pública y esa incalculable herramienta médico-estética que es la retroalimentación, o como dicen los angloparlantes: el feedback.

Lo malo del feedback es que no siempre resulta ser 100% fiable por lo que es necesario disponer de un buen mecanismo de defensa para saber diferenciar entre una opinión envenenada por la envidia, “no pierdas más que se te está quedando una carita” y otra sincera, franca y cariñosa, “se te ve radiante”. Y es imprescindible que la Medicina Estética tenga un compromiso claro con lo sutil, evitando toda clase de estridencias y huyendo de exageraciones innecesarias. Se nos está permitido ser obvios, pero resulta imperdonable ser evidentes, no es nada elegante.

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